jueves, 16 de agosto de 2018

Entrepreneurship Goes Rural


Marta Romero:
Todo empezó el 4 de julio, cuando cuatro de nosotros partimos desde el aeropuerto de Málaga y otros dos de Madrid. Rugăneşti (Harghita County) donde se desarrolló el proyecto, se encontraba a más de tres horas del aeropuerto de Cluj Napoca, por lo que el viaje se hizo bastante largo. A penas nos dio tiempo a descansar cuando ya comenzamos con los juegos de presentación, para conocernos unos a otros. Además, hicimos una especie de yincana que nos permitió conocer el entorno en el que nos encontramos. Finalmente acabamos en un gran lago rodeado de montañas. Éramos un total de 5 países participantes: Rumanía, Hungría, Grecia, Lituania y España. Tras interactuar con todos los participantes comenzamos el proyecto el cual trataba de emprendimiento rural: Entrepreneurship Goes Rural!


Angela:
Los siguientes días fueron sucediendo más rápido de lo que a todos nos hubiese gustado.Tuvimos la oportunidad de conocer distintos tipos de negocios pequeños emprendidos por personas de la zona donde nos encontrabamos (Ruganesti), pudimos visitar una granja de vacas y cerdos, un criadero de trufas donde además vendian y hacian entre otras cosas té y miel  e incluso una especie de fabrica de hierbas medicinales.


María Torres:
La siguiente actividad a las visitas  consistía en pensar entre todos las posibles mejoras que podían tener esos negocios y también sus puntos fuertes, metiéndonos de esta forma más de lleno en la temática del intercambio.



Francisco Pérez Durán:
Todas estas actividades se desarrollaban entre descansos, "coffee breaks" y conversaciones con el resto de participantes a los cuales cogimos mucho cariño.Una vez que habíamos aprendido como funcionaban los negocios autóctonos, empezamos a crear el nuestro propio por grupos. Se crearon desde una agencia de viajes hasta una empresa productora de soja. Fueron varias sesiones intensas donde creamos nuestros negocios a través de un plan de marketing que recogía las fortalezas de nuestros negocios,los clientes a los que abarcaríamos y el lugar y las instalaciones donde se desarrollaría, entre otros. Fueron sesiones intensas a la par que útiles para nuestro futuro que además combinamos con algo de turismo en una ciudad muy bonita llamada Shigisoara. Fue corta nuestra experiencia en este pequeño pueblo, conocimos a las distintas razas y cultura de Rumanía, ellos pasaban todo el día juntos en el pueblo con sus hijos jugando por las calles y el vehículo que más utilizaban para ir a comprar al trabajo y demás era la bicicleta, eso nos llamó bastante la atención ya que aquí se utiliza bastante poco para circular.


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