lunes, 3 de septiembre de 2018

Youth are the voice

El proyecto en el que participamos se llama “Youth are the voice” y tuvo lugar en Lapua, Finlandia. 



Fue una gran experiencia, tanto en el ámbito personal como en el profesional. Tocamos multitud de temáticas; entre ellas las teorías de distintos filósofos, métodos de persuasión, redes sociales o incluso ajustes para sacar buenas fotografías. 



Los proyectos que realizábamos eran siempre en grupo, lo que te daba la oportunidad tanto de conocer a diferentes personas como de poner en práctica tu habla inglesa. Los organizadores del proyecto eran geniales y siempre tenían en cuenta las opiniones de los participantes, cosa que creo que es muy importante. 



A mediados del proyecto visitamos la sauna, que se encontraba junto a un lago; un gran sitio para pensar. Además hicimos una fogata, donde cenamos e incluso pudimos hacer crêpes. 



La estancia fue magnífica, pues las camas eran como nubes.



Y finalmente, la gente. Cada persona era un mundo pero aún asi, compartíamos todos una cualidad: teníamos la mente abierta. Había un gran ambiente en todo momento y pudimos llegar a conocernos todos.





miércoles, 29 de agosto de 2018

B!OK-Bio Active Youth

El proyecto realizado en Portugal llamado “Be Ok” fue una experiencia increíble y que el grupo español nunca olvidará. En ella pudimos conocer a gente de otros lugares y aprendimos muchas cosas como aspectos interesantes de los demás países, sus tradiciones o estilos de vida...Además de poder mostrar aspectos de nuestro país.

En este tipo de proyectos aprendemos también muchas cosas personales y que día a día nos pueden ser muy útiles, ser más independientes, mejorar la comunicación. Digamos, que de alguna forma nos sirvió para encontrarnos a nosotras mismas. Por otra parte, las actividades que realizamos iban totalmente ligadas a la temática del proyecto. Fue muy divertido, ya que en ningún momento se nos hizo pesado. En nuestro caso, el tema principal que tratamos fue el estilo de vida saludable. Realizamos actividades físicas como el crossfit, kayak o paddling, reflexiones sobre qué es sano y lo que no tanto, malos hábitos, procesados, visitamos granjas orgánicas y diferentes lugares a la misma vez que aprendíamos más sobre la cultura del país en el que nos encontrábamos, Portugal, y descubrimos un poco más de los rincones de Óbidos. Es increíble cómo en tan solo una semana puedes forjar relaciones tan sinceras con personas con culturas y estilos de vidas tan diferentes, y cómo mediante un idioma como es el inglés, todos conseguimos comunicarnos sin ningún problema, mientras que lo íbamos practicando, para mejorar poco a poco. 


Además de haber aprendido sobre cómo llevar un estilo de vida saludable y la importancia de ello, el proyecto se centró en otro tema, concretamente en cómo poder reducir la contaminación. Para ello asistimos a una charla muy interesante que tenía el objetivo de hacernos conscientes del grave problema al que nos estamos enfrentando y de la necesidad de cambiar los hábitos de la sociedad para reducir el consumo, reciclar y reutilizar todo aquello que podamos. Acciones como utilizar bolsas de tela en lugar de las de plástico, vasos reutilizables o incluso cepillos de bambú… todo ello contribuye a que podamos parar el cambio climático. Es por esto que en el proyecto en todo momento intentaban que en las actividades y comidas no se utilizase nada de plástico, demostrando que es posible evitarlo.





Finalmente todos los participantes recibimos como regalo una mochila de tela, un botellín para llevar agua y no tener que comprar botellas de plástico y un cepillo de dientes de bambú.


Nuestra llegada al Valle supuso un duro viaje repleto de anécdotas que nos ayudaron a reforzar nuestra amistad y tener muchas historias que contar.


Como parte del intercambio nos pidieron mostrar lo aprendido así que en un día caluroso de julio y después de una semana de acabar, nos reunimos en Coín para comprobar si es posible utilizar bolsas de tela para las frutas y verduras y descubrimos que así era, además de compartir información sobre Erasmus +. 

viernes, 17 de agosto de 2018

Volunteering as an opportunity


Desde el comienzo de este viaje sabíamos que nos aguardarían nuevas experiencias y aprendizajes.

Quizás el primer día fue el más caótico. En primer lugar, a una de las integrantes de nuestro grupo se le olvidó el DNI, por lo que dispusimos de menos tiempo para pasar el control. Asimismo, tuvimos que estar cinco interminables horas a la espera del próximo vuelo, el cual llegó con retraso, por lo que perdimos el autobús que nos aguardaba en Cracovia. Debido a este inconveniente tuvimos que contactar con nuestro querido organizador polaco, al cual bautizamos como “Bartolo”, ya que su nombre era un poco complicado de pronunciar, convirtiéndose esto en una anécdota del viaje para recordar.


Foto 1: Espera en el aeropuerto

Una vez instalados, en los días siguientes conocimos al resto de compañeros procedentes de Polonia, Rumania y Hungría, con los que realizamos varios juegos, actividades y talleres dirigidos a conocernos mejor, a tratar el tema que nos ocupaba en este intercambio, el voluntariado, del cual hemos adquirido muchos conocimientos como las ventajas y desventajas y tipos de voluntariado, así como las experiencias vividas de nuestros compañeros. También es de destacar el progreso y perfeccionamiento adquirido en inglés a través de las actividades mencionadas.

Foto 2: Actividades y talleres


 Hicimos varias salidas, dos veces fuimos al centro de Zakopane, y una de ellas tuvimos que hacer la típica actividad de entrevistar a las personas del
pueblo, y, posteriormente, dispusimos de tiempo para visitar los encantos de la ciudad, y subir en folicular al monte Gubalowka, con unas vistas impresionantes. Otra de las salidas tuvo lugar el último día, y el destino fue Moskie Oko, uno de los cinco lagos más bonitos del mundo. Para llegar hasta allí tuvimos que recorrer 9km a la ida, por lo que andamos un total de 18km y, aunque estábamos muy cansados, mereció la pena, el paisaje era increíble.













Foto 3: Monte Gubalowka

 Foto 4: Lago Moskie Oko

 Por otra parte, también es de resaltar las noches temáticas, en las que cada día era responsabilidad de un grupo presentar su país, cultura y gastronomía a través de vídeos, powers, juegos, bailes típicos, cata de comida, etc. Se trata de una de las actividades organizadas dentro del recinto que más disfrutamos, ya que además de enriquecernos culturalmente, tuvimos la oportunidad de conocernos mejor y crear un clima muy agradable, donde acabaron primando el buen rollo y las fiestas.

Foto 5: Noche polaca
 
 En definitiva, este intercambio cultural ha sido una experiencia muy gratificante para todos, la cual la volveríamos a repetir indudablemente. 


Foto 6: Excursión alrededores 

Foto 7: Excursión alrededores














A.D.D.I.C.T.E.D



Group leader: Ana Seixas

Participantes: Julia Jiménez, Antonio Moreno, Antonio Rengel y María Ruiz.


El día 11 de Junio, tras una intensa jornada de viaje en bus, avión, tren y coche, llegamos a Valdagno, el lugar donde se desarrollaría nuestro Youth Exchange. Cuando llegamos, el resto de participantes ya estaban cenando: portugueses, búlgaros, checos, polacos e italianos. A partir de la mañana siguiente, fuimos conociendo al resto de participantes a través de las actividades que íbamos realizando del mismo modo que tuvimos la oportunidad de conocer el entorno en el que nos encontrábamos.


Durante los 10 días que duró el proyecto, convivimos en una casa rural de un pueblecito en la montaña. Como era un sitio pequeño y un tanto aislado, pudimos pasar muchos ratos libres juntos realizando juegos que nosotros mismos proponíamos, escuchando música de cada país o incluso haciendo una hoguera bajo las estrellas. 




Por un lado, las actividades relacionadas con el tema del proyecto, las adicciones entre los jóvenes, nos permitieron profundizar en las diferentes leyes de cada país, los problemas existentes y cómo podríamos ponerles solución a través de “non-formal education”. Por otro lado, la convivencia con gente de otros países fue muy enriquecedora para todos nosotros. Empezamos a ser conscientes de ello en la noche multicultural en la que cada país presentaba comidas típicas o tradiciones que querían compartir con el resto de países. Al principio cada grupo nacional estaba más aislado pero poco a poco todos fuimos mezclándonos y era difícil distinguir quién pertenecía a cada país. Otro punto muy positivo de estos Erasmus es la posibilidad de practicar y mejorar el inglés aunque en este caso, también aprendimos palabras y frases en el resto de los idiomas y enseñamos algunas en español.


La naturaleza que rodeaba la casa era increíble y también hicimos varias excursiones y actividades al aire libre. Además, uno de los días podíamos viajar y el grupo español junto con los búlgaros y algunos italianos decidimos visitar Verona, la ciudad de Romeo y Julieta.



Los 10 días que estuvimos en Valdagno pasaron más rápido de lo que nos habría gustado pero nos llevamos muchos recuerdos bonitos y una experiencia increíble que no olvidaremos. Viajar y conocer gente es una de las cosas más valiosas y que más pueden aportarnos no solo a nivel cultural o intelectual sino a nivel personal. Por eso, os animamos a todos a participar en los Youth Exchange ya que son una excelente oportunidad para descubrir Europa y para darnos cuenta de que todos tenemos cosas que aportar y aprender del resto.








jueves, 16 de agosto de 2018

Entrepreneurship Goes Rural


Marta Romero:
Todo empezó el 4 de julio, cuando cuatro de nosotros partimos desde el aeropuerto de Málaga y otros dos de Madrid. Rugăneşti (Harghita County) donde se desarrolló el proyecto, se encontraba a más de tres horas del aeropuerto de Cluj Napoca, por lo que el viaje se hizo bastante largo. A penas nos dio tiempo a descansar cuando ya comenzamos con los juegos de presentación, para conocernos unos a otros. Además, hicimos una especie de yincana que nos permitió conocer el entorno en el que nos encontramos. Finalmente acabamos en un gran lago rodeado de montañas. Éramos un total de 5 países participantes: Rumanía, Hungría, Grecia, Lituania y España. Tras interactuar con todos los participantes comenzamos el proyecto el cual trataba de emprendimiento rural: Entrepreneurship Goes Rural!


Angela:
Los siguientes días fueron sucediendo más rápido de lo que a todos nos hubiese gustado.Tuvimos la oportunidad de conocer distintos tipos de negocios pequeños emprendidos por personas de la zona donde nos encontrabamos (Ruganesti), pudimos visitar una granja de vacas y cerdos, un criadero de trufas donde además vendian y hacian entre otras cosas té y miel  e incluso una especie de fabrica de hierbas medicinales.


María Torres:
La siguiente actividad a las visitas  consistía en pensar entre todos las posibles mejoras que podían tener esos negocios y también sus puntos fuertes, metiéndonos de esta forma más de lleno en la temática del intercambio.



Francisco Pérez Durán:
Todas estas actividades se desarrollaban entre descansos, "coffee breaks" y conversaciones con el resto de participantes a los cuales cogimos mucho cariño.Una vez que habíamos aprendido como funcionaban los negocios autóctonos, empezamos a crear el nuestro propio por grupos. Se crearon desde una agencia de viajes hasta una empresa productora de soja. Fueron varias sesiones intensas donde creamos nuestros negocios a través de un plan de marketing que recogía las fortalezas de nuestros negocios,los clientes a los que abarcaríamos y el lugar y las instalaciones donde se desarrollaría, entre otros. Fueron sesiones intensas a la par que útiles para nuestro futuro que además combinamos con algo de turismo en una ciudad muy bonita llamada Shigisoara. Fue corta nuestra experiencia en este pequeño pueblo, conocimos a las distintas razas y cultura de Rumanía, ellos pasaban todo el día juntos en el pueblo con sus hijos jugando por las calles y el vehículo que más utilizaban para ir a comprar al trabajo y demás era la bicicleta, eso nos llamó bastante la atención ya que aquí se utiliza bastante poco para circular.


lunes, 18 de junio de 2018

PBS YOUR CULTURE

Ya ha llegado el 21 de mayo y tenemos la maleta llena de ilusión.
Ponemos rumbo a Italia.


No sabíamos muy bien a qué atenernos, pues era nuestro primer intercambio. Tampoco sabíamos cómo llegar a Recoaro Terme, un pueblo del norte de Italia. Si nunca has ido a Italia ten cuidado, porque los medios de transporte no están muy bien señalizados (y tampoco son los más puntuales). ¡Nosotras casi acabamos en Munich! 

La temática del “treminar” exchange (una mezcla entre un Seminar y un Training course) era sobre la inmigración, los refugiados y la xenofobia. Gracias a esto, hemos podido conocer la situación de cada país participante (Croacia, Rumanía, Polonia, Grecia, Alemania, Portugal, Hungría y España) y conocer en primera persona la historia de cinco chicos de África que vinieron buscando una vida mejor en Italia. 



Ha sido muy enriquecedor trabajar con gente de distintos países con las que no compartíamos ni ideas ni opiniones. 



Nuestra rutina era un no parar; las 9 y media de la mañana empezábamos con “Morning news” con una pareja de otro país y teníamos que escribir por qué fue bueno para ti estar aquí ayer, un momento aha! (Sorprendente) y cómo lo utilizarás en tu vida personal y profesional. Así teníamos un diario personal de todo lo que habíamos ido aprendiendo. 
Luego teníamos una serie de actividades, una de ellas fue presentar la organización que nos enviaba. Aquí tenéis nuestro trabajo 😀

Tuvimos una tarde libre que aprovechamos para hacer turismo en Vicenza.


Sin duda, lo más divertido fue subir a las montañas. 


No podemos terminar este artículo sin mencionar a nuestros monitores. Fue un placer compartir con ellos está experiencia tan bonita, hemos aprendido mucho y nos hemos reído aún más. Gracias, Endre y Mara. Y también gracias a las voluntarias Magda y Tetiana por su paciencia y ayuda. Y por descubrirnos el único bar del pueblo. 


Sin duda volveríamos a repetir la experiencia.


viernes, 15 de junio de 2018

Englishman in Youth Work


¡¿VAS A IR SOL@?!

Esa pregunta sale casi instantánea cuando le dices a tu familia y amigos que te ha seleccionado El GDR para realizar un Erasmus+. Ya habíamos ido anteriormente a intercambios, no éramos novatas, pero el sabor de la emoción y el miedo nunca se disipa siempre surge alguna duda momentánea “¿quién será mi compañer@?” “¿Llegaré al destino sin perderme?” “¿merecerá la pena?”. Esa ilusión y miedo es algo que debes equilibrar, o decidir qué pesará más. Nosotras decidimos que pesaría más nuestra ilusión, las ganas por aprender y por descubrir, desde echar la inscripción a este viaje, hasta subirnos en un avión con una desconocida, en el que las dos coincidimos que esa desconocida sería posteriormente una compañera de viaje y de anécdotas, una amiga, un pilar.
Nuestra experiencia comenzó antes del viaje; búsqueda de vuelos, audios interminables de cómo podíamos organizarnos respecto comida, qué llevar y qué necesitábamos; hasta comparando quién estaba más nerviosa de las dos.     Pero como hemos dicho, la emoción fue mayor, mucho mayor, y allí estábamos, embarcándonos a nuestra propia aventura, tanto individual como de grupo que formamos.
Nuestro destino, Cracovia, llegamos un día antes del día de quedada, y nada más llegar descubrimos que tanto frío como creíamos que hacía, nos sobraban una media de 2 kg de ropa. La calle donde se encontraba nuestro hotel o no sabían dónde estaba o modificaban el nombre de la misma mínimo ocho veces. Pero finalmente conseguimos llegar. Y a pesar de ser un tercero sin ascensor hicimos un buen equipo de subir por turnos nuestros pedazos de maletones de “pa’ por si”.

El día del encuentro, fue tímido al inicio, teníamos un punto de quedada y hora, y poco a poco iban sumándose los participantes de los diferentes países del proyecto. Pero rápidamente pasó de un “¿qué tal el viaje?” A qué expectativas teníamos del viaje, hablar de nuestros países y finalmente a hablar de nosotros mismos. Pronto descubrimos que a pesar de los países y culturas diferentes, teníamos más en común de lo que creíamos.
El proyecto, llamado “Englishman in Youth Work”, tenía como intención enseñarnos no solo a cómo crear un proyecto como los que realizábamos en nuestros intercambios, sino a saber desenvolvernos y a perder el miedo y la timidez.
-Nos impartieron clases de inglés y expresiones junto con actividades dinámicas para ponerlo en práctica para unirnos más como grupo mediante risas.
-Clases de edición de vídeo para desarrollar nuestra faceta más creativa.
-Y cómo no, no faltaron las actividades sobre nuestros países y culturas al igual de cómo desarrollar nuestra identidad como grupo, porque ante todo querían fomentar que nosotros éramos nuestra propia entidad, una pequeña familia. Que podemos asegurar, no fue preciso forzarlo.

Fueron transcurriendo los días, y esos desconocidos/as, al igual que ocurrió entre nosotras, ya no eran ellos, sino nosotros. Consiguieron lo que pretendían, aunque el tiempo fue breve (siempre se hace breve) crecimos personal y profesionalmente, formamos nuestro grupo, nuestra pequeña familia. Pero como toda buena experiencia, al igual que un inicio tiene final. Siempre las despedidas se hacen amargas, pero también se llenan de promesas, promesas de un nuevo encuentro, de no perder el contacto y por supuesto de tener reservado pequeño huequito en tu corazón para este grupo.
Así que a la pregunta, “¿vas tú sol@?” aunque tengas ese cosquilleo en el estómago responde siempre: No, sol@ nunca.



Hola :) Para empezar esta semana queremos compartir con vosotr@s los momentos inolvidables del intercambio en Polonia Englishman in Youth Work y la historia interesante y aventurera de nuestras participantes. Esperamos que os inspire mucho!:)