martes, 26 de mayo de 2015

Experiencia en Estonia – ABCDE TRAINING COURSE

Laura Aguilar, Marina Benítez y Desi Jiménez, Estonia

-¡10:00 Chicas os recojo! ¡Nos vamos de Training!
Y de repente suena el teléfono.
-Pero chicas, ¿era hoy? Pensé que era mañana.
Hacer una maleta en 30 minutos es difícil pero no imposible y he aquí la prueba. Así comenzó nuestra aventura hacia tierras Estonas.
Una aventura se caracteriza por el misterio e inicio de un viaje hacia un lugar desconocido. El miedo es algo que siempre habita en nosotros y que quizás nos paraliza ante el pensamiento de empezar un camino desconocido. Pero que no te confunda, pues no debes dejarlo vencer jamás. Nosotras no lo hicimos y nos lanzamos a un viaje de ida y vuelta del que no sabíamos qué esperar, pero para el que sin embargo, íbamos con las pilas cargadas. Incluso enfrentándonos a imprevistos antes de salir de tierras españolas.
Llegar al extremo noreste de Europa no resulto fácil, pues un día de duro viaje y cansancio se interpuso entre nosotras y nuestro destino, pero supimos como ponerle una sonrisa al asunto. Un  avión, una avioneta y un autobús fueron nuestros transportes antes de llegar por fin a Viljandi en donde conoceríamos a Eva, quién nos llevaría al lugar definitivo en dónde se celebraría el training.
En mitad de un gran bosque estaba el hotel de cuento de hadas que nos recibía. Allí todas eran caras desconocidas, pero pronto dejarían de serlo. Chicos y chicas de 10 países fuimos los que nos hospedamos juntos durante una inolvidable semana.

Pudimos intercambiar visiones de nuestros propios países y aprender sobre la situación de los jóvenes desempleados en toda Europa. La creatividad se  mostró como la herramienta esencial en este curso, en el que aprendimos sobre la importancia de la educación no formal e institucionalizada.  Hemos reforzado nuestro espíritu emprendedor y aprendido acerca de cómo conseguir un puesto de trabajo utilizando herramientas dadas durante esta experiencia. Nos alucinó como los trainers, Marco y Pavel, habían organizado todas las actividades de forma excelente y no sólo eso, la comida, el alojamiento y el trato dado en todo momento fue algo digno de mencionar.


Y es que este viaje ha sido una experiencia con la que hemos aprendido algo esencial para nosotras como ser humanos; ver que no hay barrera, que con valentía incluso el idioma puede dejar de ser un obstáculo, para utilizarse como instrumento con el que conocer otras culturas europeas y poder deja atrás cualquier diferencia. Desde el primer día tuvimos la suerte de que Estonia nos ofreció sol y nos despidió con una nevada que no imaginamos; tras la última noche en la sauna saltar bajo una nevada hizo que lo pasáramos como crías.


Sin duda, gracias a esta experiencia hemos fortalecido y descubierto nuevas facetas de nosotras mismas desconocidas, además de haber conocido a gente increíble que nos ha hecho ver que ser de otros lugares no es mejor ni peor, si no diferente.


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